martes, 22 de julio de 2014

Gotas de Sueño

Ayer soñé que soñaba que estoy y que estaba en una fina tierra de playa mezclada con arena de bosque elevado en la montaña y que mi cuerpo estaba dividido en dos... mi primer yo estaba y está entre la brisa del humo versátil y alucinógeno de una colina brumosa pero desde donde se vé allende perfectamente... como en un día de sol despejado (en los sueños a veces la naturaleza de una cosa son la suma de sus contrarios y se puede ver a través del humo y quedarse ciego bajo el cielo azul)... mi segundo yo son dos ojos de agua y tierra y danzaban y danzan con la perspectiva de una cámara pegada a las aspas de un molino de agua... a veces bajo el estanque, otras bajo el sol dorado, a veces bajo la melodía opaca de los golpes sordos y la mirada azul, otras bajo el son de mil gotas que chocan contra el estanque, mientras mis dos pupilas se levantan triunfales hacia el sol con música de trinos y color a hierba y nube, con el background de unos frondosos árboles verdes... en ese constante voltear me doy cuenta que no estoy solo... desde la montaña mi otro yo me observa... ciego. Puede verme a mi y a mis ojos de agua con la visión del alma, sentado sin saberlo, junto a una chica sin ojos, como yo, pero plena de amor... que anhelaba y anhela tambien como yo estar alla abajo en el estanque al que ya no podremos ni podemos asistir... en un momento dado mis labios se despegan y musitan: me encantaría ser uno de esos ojos bajo el agua... a lo que su voz femenina y familiar me respondía y me responde: Ya estuviste allí y ya no estás y no son ojos... son gotas que nos olvidaron aqui arriba pero que el molino nos enseña a diario...todo en su conjunto es nostalgia... nostalgia... nostalgia embotellada. Escuché su voz mientras su cabeza bajaba hasta mirar hacia abajo como si cada uno de esos nostalgias la hubiera hecho retroceder hacía algún lugar en el pasado. Yo por mi parte me imaginaba aquel paisaje de postal: el estanque quedo, el molino de agua adosada a la vieja casa, el prado verde con sus majestuosos árboles... de repente me desperté y despierto enjugandome y enjugando un par de lágrimas de mis ojos... anduve y ando el camino hacía el equipo de música, como un día anduve por aquellos parajes silenciosos, aquellos que caminé para poder escribir esto algún día... y entonces le doy al play... y luego rememoro lo que he escrito, dandome cuenta de la magnitud de la vida y de sus múltiples formas... me descubro a mi mismo buscando la foto de un molino que conocí y conozco pero que ya no tiene agua... y entonces ante la triste foto de papel...ya no hay sueño.


P.D: dedicadas a las casitas del Petit Trianon. que visité y ahora visito desde esta colina de fina tierra de playa mezclada con arena de bosque elevado en la montaña... aquí junto a mi ordenador.

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